Los Yoremes Mayos de Sonora se localizan en los municipios de: Álamos, Navojoa, Etchojoa, Huatabampo y Benito Juárez en el Estado de Sonora, así como en la Zona Norte (Los Mochis, El Fuerte y Chóix) del Estado de Sinaloa.

Los mayos se establecieron en las márgenes del Río Mayo, a saber por las pinturas rupestres, los testimonios sobre el trabajo de cerámica. La etnia se dedicara a la recolección, la cacería, la pesca y poco a poco se desarrollara una vida sedentaria hasta conformar comunidades entre ellas: Macoyahui, Conicárit, Camoa, Tesia, Navojoa, Cohuirimpo, Etchojoa y Santa Cruz del Mayo (Huatabampo).

El grado de prácticas totémicas, las creencias y costumbres son ancestrales. La Historia Regional, puede verse, “en dos etapas: la Protomayo y la Cahita.

A la Etapa Protomayo corresponden aquellos grupos que precedieron a los Cahitas y que de acuerdo con las investigaciones de Ana María Álvarez Palma y Gordon Ekholm corresponde a la Cultura Huatabampo que se desarrolló a lo largo de los antiguos cauces del Bajo Río Mayo y que de acuerdo a los análisis de cerámica y lítica de dicha cultura se desarrolló entre los 180 a.C. y 950 d.C.

La Fase Batacosa que se remonta más allá del año 250 a.C. con una cerámica decorada y una lítica rústica.

La Fase Cuchujaqui que es una prolongación de la Batacosa pero que se define alrededor del año 700 con una cerámica roja con alisado interno realizado con el borde de concha.

La Fase Venadito se presenta con una cerámica híbrida en la que manifiesta el desgaste de la Batacosa y el acabado superficial corresponde al “Huatabampo café”.

La Fase Los Camotes se inicia alrededor de los 700 d.C. y presenta una cerámica café con ornamentación superficial de diseños geométricos y una lítica con metates de oquedad superficial y manos de dos.

La Fase San Bernardo con una cerámica incisa con diseños geométricos muy parecidos a los petroglifos…, – que Lombardo Ríos Ramírez ha encontrado en la Región como rombos, grecas asimétricas, etcétera − Esta Fase Cultural San Bernardo se prolongó después de la llegada de los españoles a nuestra región” (Álvarez Palma, 1985: 232- 252).

La otra Cultura es la Cahita cuyo arribo a la región se presume entre el siglo I y III d.C. y que entran en contacto más o menos pacíficos con lo que quedaba de las culturas asentadas y empieza su desarrollo en esta área. A esta misma familia aparte de los mayos pertenecían los Pimas, Yaquis, Zuaques, Tehuecos y otros. (Ríos Ramírez, 1998: 49).

2 Estas formas de pensamiento llevaron a una mayoritaria concepción míticoreligiosa; los Mayos tienen como soporte: creencias y prácticas chamanísticas, estas concepciones expresan la presencia de toda una serie de espíritus superiores, tanto buenos como malos. Los mayos como otras culturas guardan la esperanza de mejores tiempos y reconocen el viejo adagio de los cristianos, sostienen que Adán y Eva fueron hechos de arcilla y polvo; de ella venimos y a ella regresaremos, en este sentido, homenajean a los espíritus y a los muertos, como fueron las grandes civilizaciones.

Se dice que la lengua de los mayos tiene un tronco común con los Yaquis, porque su lengua es parte de la familia taracahita del tronco Yuto Náhuatl, con semejanzas notables con la lengua Yaqui y la lengua Guarijío.

I. DANZA DEL VENADO

Estas danzas son la que le han dado la base a otro tipo de tales como las danzas populares y teatrales, y también forman parte del acervo cultural de los pueblos mayos y grupos Cahitas.

A esta danza autóctona también se le denomina danza tradicional, y posee un grado alto de complejidad ritual con un gran número de formas abstractas, de significado y símbolos, en las cuales se conjuga un gran dominio en función de las relaciones estéticas y teológicas.

En general este tipo de danza está enfocada a aspectos religiosos y rituales de los mayos de Sonora y Sinaloa y los yaquis de Sonora.

La celebración de la danza del Venado establece un culto solemne a la Madre Naturaleza que ejerce el rol de la vida cíclica del animal, representa los ritos de amor y reproducción de la vida. El danzante de Venado participa hacia el Altar del Poniente, la danza permite homenajear con los ritos de amor al “Elemento Agua” y a la Madre Naturaleza, participan los tres Cantadores de Venado y el tambor de agua, este acompañamiento musical es una clara relación con los cultos totémicos mayos que son por entero constantes en su arte consagrado a la concepción mítico- religiosa, que actualmente prevalece aún sincrética.

Paralelamente aparece la figura del danzante de paskola cubriendo su rostro con una máscara y golpea la palma de mano con la sonaja rítmicamente para interpretar ante el Altar del Oriente del “Elemento Aire”, donde se reproducen los sones de támpora o támpora o tambor y bakakusia o flauta cuya temática establece una estrecha relación con la flora o la fauna y el período de tiempo en el que imita a alguno de los elementos del entorno natural del venado.

De acuerdo con las tradiciones de la tribu mayo del estado de Sonora, se realizan varias danzas, destacando entre ellas la tradicional danza del venado; tomando como aspecto fundamental el movimiento de la tierra en relación con el sol.

El danzante se cubre la cabeza con un paliacate rojo, que ata casi a la altura de la frente, dejando caer hacia atrás los ángulos del paliacate; ajusta sobre su cráneo, una cabeza de venado disecada de tamaño regular, la cual se adorna con listones de colores amarillo, blanco, verde y rojo, dándole a los cuernos de la cabeza de venado la importancia real, en este caso, luce la ornamenta con flores o moños de vivos colores y, según la filosofía de los mayos, representan el contacto con la naturaleza y recupera la vida.

La cabeza de venado se sujeta con correas en la barbilla del ejecutante. En el cuello, el danzante porta un paliacate de color rojo; en algunas comunidades, se pueden observar, camisas con flores bordadas de vistosos colores. El danzante viste un calzón de manta que le cubre hasta los tobillos. Alrededor de la cintura y hasta la rodilla lleva una zapeta circular, como una media falda de manta y la sujeta con una wikosa o faja ancha de lana de color negro, sobre esta faja, amarra a la cintura un paliacate rojo. En seguida, se colocan los Rij' jutiam (cinturón de pezuñas de venado) que simbolizan la agilidad y alegría del venado, en las manos, porta las ayam o ayales, es decir, las sonajas que representan el susto del venado ante el enemigo.

En las pantorrillas, lleva una sarta de ténabarim (capullos de mariposa), que suenan con el movimiento del danzante y que representan el oído sensible del venado.

En relación a la música, escenifica el presente, predice el futuro, interpreta con todo rigor, un ceremonial dedicado a la Madre Naturaleza de su Universo. La música tiene función evocadora de la cosmogonía tradicional; también los cantos son alusivos a la fauna y a la flora y son interpretados por los masso-buik’lerom o cantavenados, al mismo tiempo que se escuchan tres jirukiam o raspadores de madera de brasil que son colocadas sobre las wejam o jícaras que hacen la función de caja de resonancia, cuando las Jirukiam son frotadas por una vara o vástago para reproducir el peculiar sonido de la armonía que simboliza el choque del viento con la tierra.

En la Danza del Venado, se utilizaba un recipiente de barro llamado baamela wejam, actualmente es una tina de aluminio grande que se encuentra enterrada al ras de la tierra, además, debe estar llena de agua hasta el borde. Sobre el agua se coloca una weja o jícara, con el corte hacia adentro del recipiente y cuida que no escape aire al colocarla sobre ella. El músico sostiene la jícara por medio de un pequeño cordón con la mano izquierda para que no se desnivele, y con la mano derecha, toca la parte convexa de la jícara con el baajíponia (trozo de madera cubierta por una hoja seca de maíz, sujeto con un cordón de ixtle). Este reproduce el sonido del bajo y representa los latidos del corazón del venado.

El venado, símbolo de la existencia de una raza, es pues, espíritu que motiva a los padres e hijos para regocijarse en la tradición oral de los Achai Leim (Gobernadores Mayores), los Fiesteros y para la comunidad en general.

El carácter interpretativo que contemplamos del danzante de venado, asume el papel del animal sagrado de los ancestros que fue concebido, como una divinidad al establecer los vínculos entre los elementos del universo: tierra, agua, viento y fuego ante el Dios Taa o El Sol y ello representa las energías que provocan entusiasmo a los mayos y amor a la vida.

II. DANZA DE PASKOLAS

Durante las tradicionales fiestas de los mayos transcurre la noche y sucederán subsecuentemente las danzas de paskolas de habilidad y competencia expresadas por relevos, primero ante los músicos de cuerdas del Altar del Norte y en seguida lo harán ante los músicos de cuerdas del Altar del Sur, interpretarán, sones alusivos a temas de flora y fauna regional.

La celebración de la danza del venado establece un culto solemne a la Madre Naturaleza. Paralelamente aparece la figura del danzante de paskola, cubre su rostro con una máscara y golpea la palma de la mano con la sonaja rítmicamente, interpreta los sones de tambor y flauta cuya temática, establece una estrecha relación con el período de tiempo en el que imita a alguno de los elementos del entorno natural del venado.

En tanto, entre la concurrencia de la fiesta en el Ramadón es notable la presencia de niños y niñas quienes contemplan muy atentos los sones y cantos de la danza de venado, entre ellos: masso o venado, sëwa yoleme o flor del danzante, yojuchani o halcón, sëwa juyago o flor de guayacán, sëwa ouseli o flor de palo fierro, säyaka o víbora de cascabel, yo kukum o paloma torcasa, toloko wikichi o pájaro cenizo, choli o codorniz, wiribis o witakochi o huitlacoche, guokkou o paloma, müu o tecolote, bakasiali o carrizo verde, mamyasiali o quelite verde, guo’y o coyote, köni o cuervo, babatuku o culebra prieta, baa sebbe o agua helada; todos estos sones forman parte de la tradición oral de sus vidas.

La Danza de Paskolas es una danza popular, se caracteriza por representar el sector más amplio, vivo y repetitivo de este arte entre los mayos. Los paskolas logran integrar las historietas para establecer un diálogo entre el Paskola Mayor, el Paskola Segundo y la concurrencia, se muestra alegre y entre risas termina el Ritual del Canariata Sónim o Son del Canario, el Nati Sónim o Son del Empezar.

En primer lugar, las actividades de la danza pueden convertirse en un punto de convergencia social: los grupos humanos se reúnen expresamente para danzar, a través de su interpretación se apoyan con el intercambio de licor y tabaco o alimentos y licor, se muestra la amistad, la solidaridad y el respeto como valores propios de la comunidad. En general, durante la convivencia social, ocurre el análisis y la discusión de los problemas comunes.

En segundo lugar, las prácticas de la danza de paskolas, se convierten en vínculos infraestructurales que tienen que ver con los principios religiosos, ideas de los principios de la moralidad, conceptos de la sexualidad, la diversión y la fortaleza física de los danzantes.

En tercer lugar, cada uno de los elementos estudiados del fenómeno dancístico, guardan conexión con otros elementos de la sociedad y de la naturaleza, lo cual convierte a la práctica dancística en elemento fundamental de la participación cultural y social de los pueblos indígenas y personas ajenas a la cultura de los mayos.

Nos podemos dar cuenta, de que estos eventos, forman parte de la estructura social y cultural, aún vigentes. Estas danzas, guardan una estrecha relación con las danzas de los hombres primitivos que también tenían ese enfoque, además, ser parte del desarrollo del pensamiento y concepción social y religiosa de su época. Lo podemos observar en danzas relacionadas con las invocaciones a las deidades para pedirles protección y apoyo. Pero con la aculturación de la religión católica, son un vínculo de ofrenda a los santos patronos, de tal forma, que los danzantes participan en los rituales de adoración a Dios y los santos. A su vez, se puede observar que con ello, se ejercita a los miembros más jóvenes de la tribu o comunidad en prácticas fundamentales de la estructura económica, desprendiéndose de ella, para contribuir con la tradición religiosa actual.

Lo mismo podemos decir de las danzas de índole más íntima, tales como las de la iniciación sexual o del matrimonio. En general, podemos decir que las danzas populares, son aquellas en las que intervienen aspectos fundamentales que conciernen a la sociedad y son ejecutadas por los adultos y jóvenes que fueron incorporados por promesa cuando eran niños.

Las Danzas de Paskolas son danzas folklóricas o regionales a diferencia de las danzas autóctonas, las folklóricas o regionales expresan directamente las actitudes existenciales, las formas de vida y de organización, las ideas morales y religiosas de conglomeramientos más recientes (velaciones o fiestas), se considera que en los espacios, existen rutinas dancísticas que tienden a repetirse en tanto transcurre la Antevíspera, la Víspera y la Fiesta Tradicional o la Velación al Santo Patrono.

Las formas de danzas de paskolas que existen, son de índole directa y elemental, pero se destaca que, relatan literalmente los hechos, perpetúan la tradición en los discursos que emiten dentro del Ramadón, frente a la cruz del descanso de la bandera después de los jinankis o procesiones ante el Maestro Religioso y la Cantora, los Músicos (labelerom o violinistas, el arpero y los cantavenados). Los mensajes se reducen a reconsiderar sus anécdotas previas a su llegada y el énfasis del mensaje, denota el fortalecimiento de la fe en Dios y los santos.

En estas formas de ser, podemos mencionar hábitos tales como, la forma de comer, de vestir, su ritmo y sus nociones de belleza. En estas danzas 6 podemos encontrarnos anécdotas sucedidas en la región en la que se practican, y es por ello, que en muchas ocasiones representan mitos y leyendas en la acertada escenificación cómica, acompañada de sarcasmo y farsa teatral.

La habilidad musical y dancística de cada paskola, es un recurso que posibilita la comunicación ritual con el Uya Aniya, el mundo de lo sobrenatural y lo mágico.

Los paskolas cahitas complementan su ajuar con otros dos elementos distintivos. Por un lado, una máscara tallada en madera que simboliza al Uya Aniya, es decir, el espíritu del monte que ha sido su mentor en las artes de paskola; las figuras plasmadas en las máscaras combinan rasgos antropomorfos con zoomorfos; cuando bailan representando a un ser humano, la máscara se coloca sobre la nuca o sobre una oreja, dejando el rostro al descubierto; pero cuando imitan a los animales tapan la cara y se adopta la personalidad del ser que se está representando.

El otro elemento distintivo es la “vela”, es decir, un mechón de pelo al que se sujeta una flor por medio de una cinta de color; este elemento sirve para destacar la relación del paskola con sewa o la flor, que simboliza las fuerzas bienhechoras y protectoras asociadas tanto a la Virgen María como a las fuerzas regeneradoras del Uya Aniya.

La música que acompaña a los paskolas constituye un género especial entre los indígenas del Noroeste y revela el dualismo entre las influencias de las tradiciones eurocristiana e indoamericana, tanto en su instrumentación como en el ritmo de los sones. El arpa (que aporta bajos y base rítmica) y el violín (con la melodía a su cargo) acompañan al paskola con tonadas alegres cuando éste es el único actor en escena; la flauta de carrizo (melodía) y el tambor de doble parche (ritmo) lo hacen cuando los danzantes representan a las comparsas o adversarios del venado, o cuando interpretan el papel de animales.

Aunque el "comercio industrial" los está atrapando, podemos observar que muchos de ellos usan lentes oscuros, zapatos, sandalias, o tenis. También se dice que la vestimenta original se ha estado perdiendo debido a la invasión de productos que promueve la televisión y la venta ilícita de mercancía de manufactura extranjera.

Durante la Antevíspera se desarrolla el Culto totémico ancestral, denominado: el secreto Ceremonial a Mecha (La Luna) implica “El Ritual al Elemento Aire” y concretamente a la deidad femenina. Participan los fiesteros, autoridades religiosas, músicos y danzantes de paskolas y de venado. En la medianoche, lanzan cohetes y por lo menos después del Ritual de Iniciación se desarrollarán sones a los animales de la noche, las interpretaciones corresponden a los danzantes de paskolas y del venado.

El Alawasim Yowe o Alaguasi Mayor conduce al Pajkola Yowe o Paskola Mayor, quien toma su bastón (vara de carrizo) y le siguen los otros 7 Paskolas. Es el primer contacto con “El Elemento Tierra”, llegan y ejecutan golpes con toda la planta a la tierra, como tratando de afirmar su homenaje.

El Alawasi Mayor, presenta a los demás paskolas ante los fiesteros. A continuación, los saca del “Ramadón” y los lleva al Sur, los acerca frente a la Cruz del Descanso de la Bandera Religiosa; ahí les entrega el elemento “fuego” a través de un leño encendido, los danzantes, toman en forma de cruz los cohetes. Los paskolas pronuncian los tres divinos nombres, se dispersan a los cuatro puntos cardinales, cada uno elige el lugar que más le agrade, luego proceden a lanzar el fuego a través de los cohetes; en este sentido, así se hace anunciar la iniciación de los homenajes a las divinidades.

La Anunciación se celebra con el estallido de cohetes de pólvora y un cohetón, es el “Ritual al Elemento Aire”. Los valores de apertura de los rituales mayos, dejan ver el ejercicio de las virtudes de puntualidad, orden y responsabilidad.

Al regresar al Ramadón, participarán ante los Fiesteros, Ahijados y los pobladores congregados. Los paskolas se muestran complacidos por la algarabía y la consumación paralela del “Ritual del Elemento Fuego Nuevo”.

El Paskola Mayor, con la vara de carrizo o bastón de mando, propicia “El Ritual al Elemento Tierra”, señala los cuatro puntos cardinales y bendice la tierra, la prepara o la consagra y la desaloja de los malos espíritus, con la intención de desarrollar virtuosamente las danzas.

El Altar Mayor es ocupado por una parada de músicos integrada dos violines y un arpa indígena, ellos se encuentran ubicados al Norte del Ramadón y corresponde al elemento tierra, ahí se desarrolla “El Ritual de la Iniciación a la sexualidad de mayores a menores”, los danzantes paskolas introducen la vara de carrizo en la cavidad del arpa, ahí muestran movimientos de penetración y exhiben la masturbación ante la concurrencia.

Los paskolas aceptan reírse de sí mismos, disfrutan los triunfos de la vida, emiten bromas que van y vienen en todas direcciones, a veces burlonas, otras sarcásticas o albureras. Son al parecer, una parte necesaria de la vida, no importa lo formal que pudiera ser la ceremonia, allí todos se contagian de la risa y alegría colectiva.

Los paskolas zapatean el Nati Sónim (Son del Empiezo) ante la segunda parada de músicos de cuerdas; es el Altar del Sur correspondiente al elemento fuego.

El Venado participa ante el Altar del Oriente, danza el Son del Santo Canario. Aquí la danza es un homenaje de amor al “Elemento Agua” y a la Madre Naturaleza, se escucha el son del venado, participan tres cantadores y el músico del baamela wejam o tambor de agua.

El Ceremonial al “Elemento Agua” tiene su base histórica en la Danza del Venado; el acompañamiento musical es el culto totémico consagrado a las divinidades y a perpetuar la ancestral concepción mítico-religiosa o sincrética.

La reproducción de la Madre 8 Tierra contiene el agua en el tambor de agua o “baamela wejam” y complementaria sobre la tierra tres jícaras o “wejam” encima de ellas colocan los baij jirukiam, o tres raspadores de madera de brasil; éstos, al friccionarlos, reproducen el sonido que amalgaman con sus voces los masso-buik’lerom o cantadores de venado.

Simultáneamente, los paskolas por relevos interpretan el Son del Santo Canario, ante el támporio o músico de tambor con bakakusia o flauta de carrizo y la támpora o tambor de doble parche. En el Altar del Poniente se representa el homenaje al “Elemento Aire”, ahí se fusionan la virtuosidad de los intérpretes de la danza y la música.

El cierre de este inicio, se cumple cuando el danzante paskola mayor, sus compañeros paskolas y el danzante de venado saludan de mano a los fiesteros y a los músicos. Es una muestra de reiteración del ejercicio de oficio quienes agradecen la distinción por la cordialidad y confianza otorgada para el buen desempeño de la fiesta.

En la medianoche de la Víspera de la Fiesta, el mito se manifiesta en múltiples versiones, se hacen presentes: el coyote, la víbora, el tecolote, el sapo, la paloma; aquí los pajkolam, son las criaturas inteligentes que asumen la figura protagónica. Los danzantes paskolas siguen los sonidos que emite − el músico − “tamboreo o támporio” con los sones de “bakakusia” o flauta de carrizo y el “támpora” o tambor de doble parche. El paskola se cubre el rostro con su máscara, se mueve de un lado a otro y golpea la sonaja o “sistro”, y representa la figura absurda que miente a los presentes, juega con los que ahí se amanecen contemplando las danzas y escuchan historietas engañosas.

Los paskolas bajo el influjo de la embriaguez se sienten impulsados a fingir, a actuar, a hacer reír; posiblemente, la investidura de actor y danzante conduce a éstos personajes a emitir disparates y mentir por siempre. En la medianoche, no distingue el bien ni el mal. Sin embargo, los paskolas asumen la responsabilidad de sus actos morales, apetitos y pasiones que le obligan a actuar en el compromiso que asumen. Sin embargo, comprenden la complejidad de la naturaleza religiosa, y establecen un manejo de papeles paradójicamente contradictorios, que reflejan el carácter ambivalente en el homenaje a todos Elementos del Universo.

Avanzada la medianoche, se inicia el Jinanki, es la procesión que muestra las virtudes de la solemnidad, el orden interior y exterior de los participantes, entre ellos: las autoridades religiosas, los fiesteros, los músicos, los cantadores y danzantes. En el caso de la fiesta de San Juan, el contingente peregrina del templo a la Castila, se detienen en catorce estaciones para que los danzantes de venado y paskolas reverencien al santo patrono y a la bandera religiosa. Al término, el Maestro Rezandero y la Cantora terminan el rezo del Jinanki y entonan el canto a San Juan.

La Fiesta se inicia con el Ceremonial del Alba, es un homenaje a “Chokki Ketwëyo” o la Estrella Matutina Venus, el preciso día del santo 9 patrono. Justamente, es el cierre de las celebraciones, sigue el Ritual de Adoración a San Juan que aparece sobre un altar dentro de la pequeña capilla llamada “Castila”. Ahí el santo patrono está al cuidado de las autoridades religiosas. Los primeros que participan en la adoración son los danzantes paskolas, le sigue el danzante de venado, luego los fiesteros y en seguida, todos los promeseros sanjuaneros danzan encaminándose al adoratorio.

En un nuevo peregrinar rumbo al Río Mayo, todos los creyentes ponen de manifiesto su fe y esperanza, tienen el propósito de pedir lluvia. En el Río Mayo, sucede el baño a San Juan, simboliza el Bautismo cuando los paskolas sumergen el santo patrono a las aguas del río.

Al mediodía, se efectúa en el ramadón el “Ceremonial a Taa” (al Sol) con danzas de venado y paskolas. Se escucha el Son del Santo Canario Final, el Paskola Mayor emite un discurso que algunas ocasiones hace llorar a los fiesteros. Al término del son, los paskolas toman del agua de la baa wejam que usaron los cantadores del venado y terminan por bañar a los hermanos mayores y menores.

Fervientemente, contemplamos en los paskolas, la sobriedad, dicen hacer el bien a los demás, tener la seguridad de saber lo que hacen, expresan el deseo de volver a reunirse ahí con los suyos hasta una próxima celebración. Se puede considerar este acto como una bendición colectiva.

III. DANZA DE MATACHINES

1. Antecedentes de la danza

La danza de los Matachines es una de las manifestaciones dancísticas de más incidencia en la república Mexicana, tanto en el Noroeste como en la Costa del Pacífico, se localizan grupos étnicos en donde podemos identificar Cofradías de Matachines, entre ellos: Tarahumaras, Yaquis, Coras y con el nombre de Matlachines en los Estados de Aguascalientes, Nuevo León, Zacatecas y del Centro del País. Abarcando desde el Centro hasta el Norte, pasando incluso a los Estados Unidos de América, entre los Comanches de Nuevo México”.

Las danzas de matachines que se observan, son ejecutadas por mestizos de muchas partes de México, especialmente en aquellos lugares donde se asentaron Misiones de la Compañía de Jesús en la Época de la Colonia. Por lo tanto, se trata de danza popular folklórica regional con una base de carácter religioso.

A diferencia de las danzas autóctonas, las folklóricas o regionales expresan directamente las actitudes existenciales, las formas de vida y de organización. La danza tiene carácter religioso, expresa en sí misma ideas morales y religiosas. El desarrollo se contempla en acontecimientos a la luz del pueblo que se congrega en las fiestas tradicionales indígenas, en los espacios que señala el Monarca Mayor y el tiempo se apega a lo que marca la liturgia católica.

La integración de las cofradías de la danza de matachines fue otro de los factores que operaron como mecanismos del proceso de evangelización por los padres jesuitas. Las Misiones habían fortalecido el proceso evangelizador a través de algunos mecanismos encaminados a subordinar las prácticas religiosas ancestrales y adecuarlas a la religión católica, entre ellas: el bautismo, la introducción de imágenes, la cofradía religiosa, la enseñanza-aprendizaje en la ejecución de los instrumentos de cuerdas, la consagración de danzantes (venado y paskolas), la danza de matachines (los soldados de la Virgen María) y la fiesta tradicional (integración de ahijados para convertirlos en fiesteros).

En cuanto al diseño coreográfico, tiene como antecedente, las danzas mexicanas y danzas europeas.

Las primeras Cofradías de Matachines fueron integradas en Etchojoa, Santa Cruz del Mayo (hoy El Júpare), Navojoa, Recodo Cohuirimpo, Masiaca y Camoa como una actividad originalmente religiosa, destinada al ofrecimiento de la danza, justamente al Espíritu Santo, Santísima Trinidad, La Virgen María, San José y a San Miguel Arcángel. Existe una Cofradía en las comunidades de Buiyacusi, que pertenece a la Comisaría de Rosales del Municipio de Navojoa y Huirachaca Huatabampo, bajo el amparo de la Santa Cruz. Además, dos cofradías dedicadas a adorar a San José en El Sahuaral Etchojoa y en San Ignacio Cohuirimpo, Navojoa.

La propagación de la fe, propicia el desarrollo de esta novedosa ocupación dancística que reglamenta el orden y las obligaciones a los integrantes de todas las cofradías para poder responder a los compromisos religiosos del grupo y en consecuencia, la estructura religiosa propone la normatividad vigente que posibilita la cohesión social del grupo y le permite darle solidez tal como lo heredaron de la Compañía de Jesús en Kamawiroa, Masiaca, Tesia, Camoa, Etchojoa y Santa Cruz del Mayo. Sin embargo, se extinguieron las organizaciones de Matachines de Tesia y Camoa.

2. Simbolismo de la danza de matachines

La Danza de Matachines simbólicamente expresa y representa la victoria de los cristianos y sus luchas contra los moros. En las postrimerías del surgimiento de la Danza de Matachines y en los albores de estas últimas décadas, podemos contemplar que en las comunidades de El Júpare y de San Ignacio Cohuirimpo, los danzantes de la fila izquierda, portan sonajas de ayales pintados de color rojo, como símbolo del mal y representan a los moros. Los de la fila derecha son los adversarios con sonajas de ayales color azul y éstos simbolizan el bien, a la vez representan a los cristianos.

Los matachínim o matachines son grupos de danzantes que forman parte de la organización religiosa, a la que se unen por un voto hecho durante alguna enfermedad o penitencia. En otros casos, los padres ofrecen a los niños para que éstos permanezcan danzando desde un año hasta de por vida como gratitud a un milagro.

La cofradía constituye una especie de hermandad u orden seglar que se conoce como “Los Soldados de la Virgen”, las organizaciones cada año, tienen un mayor número de promeseros, pero algunas ocasiones, las promesas se reducen al número de días del novenario e inician esta ofrenda de danzar desde la descuelga, hasta el día de la fiesta. En general, los danzantes Matachines son los soldados de la Virgen María y el pueblo se constituye en ser el seguidor del Mesías que alegre triunfa y anima la danza.

El Monarca Mayor personifica el servicio del culto religioso, funge como guía a sus súbditos y los miembros quienes portan coronas adornadas con un colorido de flores de papel que simbolizan las glorias obtenidas en sus batallas contra el mal.

Las palmetas simbolizan las palmas con las que reciben y saludan a Jesucristo en su entrada a Jerusalén, el Domingo de Ramos, antes de la pasión y muerte de Cristo.

Las Malinches o las Báij Máriam o Tres Marías, simbolizan la presencia de las Tres Marías (Madre, Cleofas y Magdalena) que se integran al pueblo seguidor del Mesías.

Las Niñas Matachines o Promeseras, llevan vestidos blancos, son el emblema de la pureza del espíritu de los infantes bautizados.

La Malinche es el personaje que a favor de la Conquista Española, representa con su actuación la asimilación consciente a la nueva fe religiosa y a la cultura ajena, es el modelo de disponerse sumiso, confiado y silencioso.

La figura del danzante matachín, no tiene un status relevante en la comunidad a la que pertenece, solamente funge el rol de danzante.

La Danza de Matachines, contiene en sí misma, una inserción de elementos prehispánicos: palmeta, sonaja y corona.

Las ofrendas de danzar los matachines mayos de Sonora están centrados en asumir el papel de soldados de la Virgen María, (14- 15 de agosto y 11- 12 de diciembre), y en torno a ella, a la Sagrada familia (Jesús, María y José), a La Santísima Trinidad (Dios Padre en la figura de ella, Dios Hijo en la figura de La Santa Cruz y Dios Espíritu Santo en El espíritu Santo), y específicamente:

 · A Jesucristo en su nacimiento (24- 25 de diciembre);

  • · La adoración y visita de los Santos Reyes Magos (5- 6 de enero);
  • · A San José (18- 19 de marzo);
  • · La Gloria, La Resurrección de Jesucristo y las Carreras de María y de San Juan (sábado y domingo de Semana Santa);
  • · A la Santa Cruz (2- 3 de mayo);
  • · Al Espíritu Santo (en mayo y es movible),
  • · A la Santísima Trinidad (en mayo y es movible), y  
  • · A San Miguel Arcángel (28- 29 de Septiembre).

 

3. Estructura y Organización de La Danza de Matachines

La Cofradía de Matachines está integrada por los siguientes status:

1. Monája Yowe o Monarca Mayor.

2. Monájam Segundos o Monarcas Segundos (colocados a la cabeza de cada fila).

3. Alawasi Matachínim o Alaguasi Matachín.

4. Matachínim Wilero o Danzante Matachín.

5. Báij Máriam o Tres Marías o Malinches (colocadas a los costados de los Monarcas Segundos y una a la derecha del Monarca Mayor, pero no se da en algunas Cofradías).

6. Úsim Matachínim o Niños y Niñas Matachines.

 

El director del grupo es el Monája Yowe o Monarca Mayor, se coloca a la cabeza entre las dos filas para dirigir la coreografía y la secuencia de los pasos. En tanto, los niños promeseros, se colocan frente a los danzantes mayores con la finalidad de imitar el desarrollo de los pasos.

El Monarca Mayor danza con los matachines, conduce las evoluciones, funge como maestro de los reclutas nuevos e inexpertos, y goza también de un gran prestigio en la comunidad.

4. Funciones sociales y compromisos religiosos de los danzantes matachines

La Danza de Matachines, actualmente, participa para alegrar en los cabos de año, en lo concerniente a aniversarios de funerales o exequias, a los ocho días del transcurso del novenario, después del funeral y en los sepelios de angelitos. Para regocijo del triunfo del poder de la iglesia, el sábado de gloria, la resurrección o domingo de pascua de la cuaresma de los Mayos de Sonora.

En la ceremonia de la Descuelga, el danzante matachín que adquiere la promesa, se viste con un camisón o hábito que va en concordancia con los colores correspondientes a Dios Padre, el color amarillo, cuando es por un año. A Dios Hijo, el color azul celeste, por dos años. A Dios Espíritu Santo, el color café, cuando es por tres años. Cuando la promesa es de por vida, en el cuarto año, utiliza el color rojo y en los años subsecuentes, libremente elige los colores anteriormente mencionados.

Existe el Ritual de el Amarre o Compromiso de la promesa, donde el participante en la fiesta al santo patrono, se hace acompañar de un padrino o madrina, para que éste, con la bendición del Maestro Rezandero, coloque amarrando un listón del color correspondiente al año de cumplimiento de la promesa, en la pierna izquierda del promesero matachín. El Maestro Religioso, 13 reconoce este ritual como una confirmación del inicio de la promesa, luego rocía el hábito, cruzándolo con agua bendita, y el padrino o madrina se lo coloca al ahijado.

La importancia de la cofradía matachínim, es desarrollar la danza en los ceremoniales de pascua y aunque su presencia es en breves momentos, sólo participan en el canto del Sábado de Gloria. Respecto a la temática religiosa de la danza, podemos puntualizar que, desde las tres de la madrugada, de domingo, hora en que la liturgia establece la Resurrección de Jesucristo, ejecutan la Danza de Matachines al interior de la iglesia.

Después del Sábado de Gloria, se contempla el ceremonial bautismal del ejército de Pilatos a los kapokóbam o capitanes y pariserom o fariseos, éstos arrojan sus máscaras al fuego; los matachines reanudan la danza al son de dos violines y una guitarra. Fuera del templo, también danzan el domingo, en la ceremonia del encuentro de Cristo Resucitado y la Virgen María, en la procesión que sigue y la breve ceremonia de la confirmación de mandas para el próximo año y de la bendición de las Báij Máriam o Tres Marías y de los Báij Reyesim o Reyes Magos. Esta última ceremonia de confirmación y de bendición por el Maestro Religioso, tiene lugar en la Kurus Yowe o Cruz Mayor de la iglesia y es similar a la correspondiente colocación de los rosarios sobre las cabezas de los fariseos que sucede la Víspera del Sábado de Gloria.

En la misma forma, a las tres de la madrugada del Sábado Santo, puede escucharse el estrépito de los cohetes y el repicar de las campanas anunciando la Resurrección de Cristo. Las cruces de la iglesia y las domésticas son repuestas nuevamente y adornadas con flores de papel a veces y en otras, flores naturales.

En cuanto al desarrollo de la temática religiosa de la danza de matachines podemos puntualizar que, los matachines danzan repetidamente dentro de la iglesia desde las tres de la mañana hasta las nueve o diez de la mañana.

A las seis de la mañana del Domingo de Pascua, se lanzan cohetes y entre los fariseos y los fiesteros tienen el camino sagrado o Sëwa teri. Aproximadamente, entre las siete y las once de la mañana, los fiesteros protegen el camino sagrado de cualquier persona o animal que intente cruzarlo. Mientras tanto, los matachines se encuentran danzando en el Atrio, al principio delante del Altar y frente a la imagen de la Virgen María, después delante de la mesa cubierta de los objetos del Pilatos y del Crucifijo Grande y de la Imagen de San Juan Bautista.

Poco después de las once horas, se organiza una procesión para llevar la mesa hasta la ramada y se conducen por el Camino Sagrado. En primer lugar marchan los matachines seguidos por los fiesteros de la Santísima Trinidad y de los fiesteros de la Santa Cruz de la bandera de Cuaresma, ambos grupos portan sus respectivas banderas y la mesa; le siguen los Báij Reyesim o Niños Reyes con sus madrinas, se agregan a esta intención los demás hombres y mujeres del pueblo.

5. Música y Conjunto Instrumental

La música para la danza de los matachines se reproduce de un conjunto instrumental asume el carácter religioso en tanto interpreta alabanzas a los santos, incluye la alabanza del persignado. Por otra parte el conjunto instrumental integrado por dos violines y una guitarra, reproduce sones del gusto popular. Los violines llevan la melodía a dos voces, mientras la guitarra ejecuta el acompañamiento consistente en la alternancia constante de bajo y acorde. Se añade a la sonorización de la propia danza el acento que imprimen los ejecutantes o danzantes en el ritmo que reproducen con las sonajas de ayal o cuastecomate pequeño y el zapateado de algunas pisadas de la propia danza.

“La estructura formal de los sones de matachines es siempre la misma: una sola frase de carácter marcadamente europeo dividida en dos miembros a-b, que se repite indefinidamente una y otra vez. La frase musical se inicia con la tónica o la subdominante, pasa a la dominante y concluye en la tónica. El segundo violín sigue la melodía del primero en intervalos de tercera o sexta, pero se cierra la frase al unísono. No hay cambios de dinamismo, lo que aumenta la monotonía del son, atenuada un poco por su aire. El compás es binario con ritmo tético”.

Los violines están comprometidos a llevar la melodía a dos voces, mientras que la guitarra ejecuta un acompañamiento el cual consiste en ejercer la alternancia constante de bajo y acorde, complementariamente, los danzantes acentúan el ritmo con las sonajas de ayal y el zapateo, los danzantes matachines plasman no muy variados pasos, estampando la planta del pie en el suelo en forma continuada lo bota y agrega un escobilleo para cambio de golpe del pie contrario haciéndose acompañar del ritmo que hace producir por una sonaja de ayal.

La sonaja de ayal es un idiófono sacudido en la subclasificación de aócosim, la sonaja lleva piedrecillas dentro y provista de un mango para empuñarse.

La técnica de ejecución, consiste en sacudir la sonaja de arriba hacia abajo y en seguida, con un rápido movimiento de dedos, hace girar el mango sobre la palma de su mano, antes de la siguiente sacudida.

El danzante matachín porta la palmeta en la mano izquierda, cuando se desplaza caminando, el danzante recarga la palmeta cubriéndose el pecho por el lado izquierdo. Específicamente, cuando desarrolla algún paso con acentuados golpes de zapateados dominantes, sostiene la palmeta hacia el frente y coloca en forma arqueada el brazo izquierdo. El Monarca Mayor levanta la palmeta ondeándola por encima de su corona para anunciar desplazamientos de avance o cruzar filas entre sí los danzantes; algunas veces el danzante dibuja cortar al enemigo con la palmeta y posiciona en su lugar de nuevo la palmeta.

6. Repertorio musical

El repertorio musical para la danza de matachines se encuentra conformada por sones en los que se expresa el alma indígena, parte de la base al amor espiritual religioso y en segundo plano, al entorno de la naturaleza, en este caso, considera a la fauna y a la flora en la instrumentación de los sones folklóricos, y en otros momentos la danza vierte ofrendas de alabanzas a los santos, éstos se denominan sones religiosos.

Los sones de la danza de matachines de carácter religioso son los siguientes:

 · Alabanza del Persignado.

  • · Alabanza a la Santísima Trinidad.
  • · Son a San Francisco.
  • · Son a la Virgen María.
  • · Son a San Pedro.
  • · Son a San Juan Bautista.
  • · Son del Alba.
  • · Son a San Agustín.
  • · Son del Canario.
  • · Son del Jinanki.
  • · Son al Espíritu Santo.

Entre los sones de carácter festivo contamos con:

  • · El gorrión.
  • · El pavo.
  • · El huitlacoche.
  • · El pato.
  • · El chanate.
  • · El pájaro carpintero.
  • · El salta perico.
  • · Los enanos.
  • · El pájaro pitahayero.
  • · El cardenal.
  • · La churea.

IV. DANZA DE SANJUANEROS DE NAVOJOA VIEJO

La Danza de Sanjuaneros de los Mayos de Sonora es la ofrenda colectiva para obtener suficiente agua y favorecer la producción agrícola y la responsabilidad del uso del agua. Representa la herencia cultural que posee el legado de los elementos históricos, económicos y sociales cuya intención tiene como punto de partida el amor a la madre naturaleza, la gratitud y benevolencia al Gran Padre Sol, el respeto a la temporalidad que marcan las estaciones del año 16 para los cultivos, implica reconocer la influencia cósmica de las fases de la Luna, es el homenaje alegre a la estrella matutina Venus que representa para los mayos la fertilidad y el principio de la vida, y recupera la filosofía del grupo étnico que se deriva de la concepción social del mundo.

La Función Social de la Danza de los Sanjuaneros y Sanjuaneras, parte de que son actores protagónicos cuya identidad colectiva, aparece en su peregrinar en la constante afirmación de una identidad indígena local, peri-urbana y urbana, en un sistema de solidaridad y de cooperación mutua. En este punto, resulta útil proporcionar una definición conciliadora de la identidad. La identidad en la vivencia cotidiana está estrechamente ligada al espacio vital y al tiempo (duración de un ciclo anual de fases festivas) por último, a un sentimiento de pertenencia, de seguridad religiosa y de sincretismo integral. En este contexto y en el marco de la Campaña de San Juan Bautista, es la oportunidad de proponernos esclarecer y dar sentido a las experiencias, los espacios significativos y los vínculos más "reales" donde ellos conviven durante muchas horas, sean estos velaciones, sesteos o visitas, lo que implica con mayor intensidad las experiencias significativas las que fortalecen la identidad social y religiosa.

Los sanjuaneros y las sanjuaneras enfrentan en su peregrinar algunas patologías sociológicas de la zona urbana, como son el racismo, la xenofobia y los radicalismos étnicos que, determinados grupos sociales muestran como mecanismos de animadversión y actitudes de marginación cultural; es el desplazamiento de la frontera físico-simbólica espacial a la frontera simbólica interior. Este proceso se explica como la sustitución del límite marcado por las diferencias sociales, de tal modo, que lo que en un tiempo era rechazo a lo externo, lo que venía de fuera, se torna paulatinamente como un repudio a lo diferente y a lo diverso, es un comportamiento adquirido en el seno familiar de identidad propia y de una autoestima deficiente.

La Danza de Sanjuaneros de Navojoa Viejo pone al descubierto el papel de liderazgo del Kobanaro en el marco de la comunicación, la cooperación, la cohesión social, al mismo tiempo el Témasti que rige el control de la normatividad en el marco de las interacciones entre: autoridades religiosas (maestro rezandero y la cantora) y los miembros de la organización de fiesteros y sanjuaneros.  

Desde esta danza, es posible conocer los valores ético-morales de los mayos de Sonora, entre los que se puede mencionar: el amor, la fe, la esperanza, la magnanimidad, el orden, la puntualidad, la sobriedad, la generosidad, la gratitud, el respeto, la cooperación, la hospitalidad, la solidaridad, el entusiasmo, la alegría, el trabajo, la responsabilidad, la templanza, la valentía y la perseverancia. Estos son elementos de identidad cultural que caracterizan a la Región del Mayo y permanecen latentes entre los pobladores de Navojoa.

En torno a la Expresión Musical partiremos del antecedente de que la música en la antigüedad es aquella en la cual las manifestaciones musicales del hombre consisten en la exteriorización de sus sentimientos a través del sonido emanado de su propia voz y con el fin de distinguirlo del habla que utiliza para 17 comunicarse con otros seres. Alejandro Zanotti señala que: Los primeros instrumentos fueron los objetos o utensilios o el mismo cuerpo del hombre que podían producir sonidos.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Clasificación de instrumentos musicales primitivos:

a. Autófonos: aquellos que producen sonidos por medio de la materia con que la que están construidos.

b. Membranófonos: serie de instrumentos más sencillos que los construidos por el hombre. Tambores: hechos con una membrana tirante, sobre una nuez de coco, un recipiente cualquiera o una verdadera y auténtica caja de resonancia.

c. Cordófonos: de cuerda, el arpa.

d. Aerófonos: el sonido se origina en ellos por vibraciones de una columna de aire, en este caso, la flauta.

Para los ceremoniales al agua, al fuego y los homenajes al aire y a la tierra los Mayos de Sonora reproducían sonidos musicales con flautas de carrizo y tambor, décadas después se incorporan los violines y el arpa para la creación musical de sones de la danza de paskolas y la guitarra y los violines para la instrumentación melódica de los sones de la danza de matachines.

La música de tradición popular es una parte de la cultura que, cada día más, encuentra en nuestra sociedad el lugar que le corresponde, después de demasiado tiempo de desarrollo se ha mantenido aproximadamente un siglo y más de 8 décadas entre los Mayos de Sonora.

Los instrumentos musicales, están dotados de gran valor simbólico, son las guías que nos ayudan a penetrar en el apasionante mundo de una sociedad que ya casi no existe o que va cambiando por momentos. En manos de sus ejecutantes han tomado el carácter ritual, ceremonial y pagano- religioso.

Conocer mejor lo nuestro es importante para comprender mejor el mundo. Las músicas de tradición popular conjugan de maravilla esa doble perspectiva: local y universal. Y eso es digno de ser conocido. Los instrumentos musicales se integran en un conjunto instrumental para la interpretación musical de la Danza de San Juan, en su mayor proporción son artefactos sonoros elaborados con materiales de flora y fauna regional. Con apego a la clasificación organológica de Hornbostel y Sachs, éstos son idiófonos, membranófonos, aerófonos y cordófonos, el conjunto musical lo integra:

Los violines que son conocidos como laaben son los instrumentos musicales que llevan la primera y segunda voz de la línea melódica de los sones de la danza pagano- religiosa. Corresponde a la clasificación de los cordófonos que nos llegaron a Navojoa en el proceso de evangelización católica, los misioneros jesuitas aprovecharon del talento de los músicos locales para transmitir las enseñanzas e instrucción musical para el apoyo de las alabanzas, himnos y cantos litúrgicos de las misas, el dominio de los ejecutantes de violín se extendió para alegrar ceremonias de la comunidad.

El tambor tradicional es conocido como o “kúbajo” “támporom”, el tambor es de forma cilíndrica de doble parche de 35 centímetros de diámetro y 23 centímetros de profundidad, corresponde a la clasificación de los membranófonos y se percute con dos baquetas. El aro de la caja es de lámina dura, los parches son de cuero de chivo y anteriormente era de venado. Las paredes del aro presentan dos orificios opuestos diametralmente aproximadamente de 5 centímetros de distancia de los parches, estos orificios permiten ajustar los cueros con los tensores que están hechos de piel y evitan el exceso de presión del aire contenido en el tambor. Cuando requiere afinación a base de calor, lo acercan a las brasas de los tizones. Aparece en nuestra tradición popular bien como instrumento de señal para toques rituales, junto con la campana proporcionan la parte rítmica, integrados a los dos violines para la interpretación de los sones de la danza de San Juan originariamente en Navojoa se expande a los tradicionales pueblos mayos. El kúbajo o tambor es muy conocido en las celebraciones de San Juan Bautista además acompaña a los fiesteros en los ceremoniales a la bandera religiosa.

Las campanas son el elemento simbólico y de comunicación por antonomasia. Sin lugar a dudas, la campana es un artefacto sonoro más ligado a la vida humana en la comunidad. Su principio y final, el nacimiento y la muerte, son anunciados a la colectividad a través de toques específicos. Es elemento indispensable en la vida comunitaria, como transmisor de mensajes de todo tipo: la fiesta, la reunión local.

Las campanillas tienen diversidad de usos: litúrgicos, sociales y festivos. La campanita corresponde a la clasificación de los idiófonos y a la subclasificación de los idiófonos sacudidos. El ejecutante es el Témasti quien lleva la campanita en la mano derecha y firmemente la sacude con acento vertical hacia abajo.

Durante el proceso de la Danza de Sanjuaneros en las diferentes fases en las que se desarrolla, la música es un elemento predominante, pues los sonidos que se dejan escuchar, impregnan de magia y misticismo el ambiente tanto del espacio físico en donde hace presencia la Danza, como en las inmediaciones hasta donde tales sonidos alcanzan a percibirse.

Ante estas circunstancias, en la expresión musical de la Danza de Sanjuaneros, permanecen fuertemente establecidas las formas y estilos musicales de la Época Prehispánica y las aprendidas o implantadas durante el proceso de colonización, que se producen mediante los instrumentos musicales autóctonos y los adoptados por la imposición de los misioneros jesuitas a los mayos, durante el periodo de subordinación cultural.

La música de tradición popular es una parte de la cultura que, cada día más, encuentra en nuestra sociedad el lugar que le corresponde, después de demasiado tiempo de desarrollo se ha mantenido aproximadamente un siglo y más de 8 décadas entre los mayos de Sonora.

Los instrumentos musicales, están dotados de gran valor simbólico, son las guías que nos ayudan a penetrar en el apasionante mundo de una sociedad que ya casi no existe o que va cambiando por momentos. En manos de sus ejecutantes han tomado el carácter ritual, ceremonial y pagano- religioso.

Conocer mejor lo nuestro es importante para comprender mejor el mundo. Las músicas de tradición popular conjugan de maravilla esa doble perspectiva: local y universal. Y eso es digno de ser conocido. Los instrumentos musicales se integran en un conjunto instrumental para la interpretación musical de la Danza de San Juan, en su mayor proporción son artefactos sonoros elaborados con materiales de flora y fauna regional. Con apego a la clasificación organológica de Hornbostel y Sachs, éstos son idiófonos, membranófonos, aerófonos y cordófonos, el conjunto musical lo integra:

Los violines que son conocidos como laaben son los instrumentos musicales que llevan la primera y segunda voz de la línea melódica de los sones de la danza pagano- religiosa. Corresponde a la clasificación de los cordófonos que nos llegaron a Navojoa en el proceso de evangelización católica, los misioneros jesuitas aprovecharon del talento de los músicos locales para transmitir las enseñanzas e instrucción musical para el apoyo de las alabanzas, himnos y cantos litúrgicos de las misas, el dominio de los ejecutantes de violín se extendió para alegrar ceremonias de la comunidad.

El tambor tradicional es conocido como o “kúbajo” “támporom”, el tambor es de forma cilíndrica de doble parche de 35 centímetros de diámetro y 23 centímetros de profundidad, corresponde a la clasificación de los membranófonos y se percute con dos baquetas. El aro de la caja es de lámina dura, los parches son de cuero de chivo y anteriormente era de venado. Las paredes del aro presentan dos orificios opuestos diametralmente aproximadamente de 5 centímetros de distancia de los parches, estos orificios permiten ajustar los cueros con los tensores que están hechos de piel y evitan el exceso de presión del aire contenido en el tambor. Cuando requiere afinación a base de calor, lo acercan a las brasas de los tizones. Aparece en nuestra tradición popular bien como instrumento de señal para toques rituales, junto con la campana proporcionan la parte rítmica, integrados a los dos violines para la interpretación de los sones de la danza de San Juan originariamente en Navojoa se expande a los tradicionales pueblos mayos. El kúbajo o tambor es muy conocido en las celebraciones de San Juan Bautista además acompaña a los fiesteros en los ceremoniales a la bandera religiosa.

Las campanas son el elemento simbólico y de comunicación por antonomasia. Sin lugar a dudas, la campana es un artefacto sonoro más ligado a la vida humana en la comunidad. Su principio y final, el nacimiento y la muerte, son anunciados a la colectividad a través de toques específicos. Es elemento indispensable en la vida comunitaria, como transmisor de mensajes de todo tipo: la fiesta, la reunión local.

Las campanillas tienen diversidad de usos: litúrgicos, sociales y festivos. La campanita corresponde a la clasificación de los idiófonos y a la 20 subclasificación de los idiófonos sacudidos. El ejecutante es el Témasti quien lleva la campanita en la mano derecha y firmemente la sacude con acento vertical hacia abajo.

Durante el proceso de la Danza de Sanjuaneros en las diferentes fases en las que se desarrolla, la música es un elemento predominante, pues los sonidos que se dejan escuchar, impregnan de magia y misticismo el ambiente tanto del espacio físico en donde hace presencia la Danza, como en las inmediaciones hasta donde tales sonidos alcanzan a percibirse. Ante estas circunstancias, en la expresión musical de la Danza de Sanjuaneros, permanecen fuertemente establecidas las formas y estilos musicales de la Época Prehispánica y las aprendidas o implantadas durante el proceso de colonización, que se producen mediante los instrumentos musicales autóctonos y los adoptados por la imposición de los misioneros jesuitas a los mayos, durante el periodo de subordinación cultural.

A partir del carácter ritual-religioso de la Danza de Sanjuaneros, en ella encontramos sones religiosos y alabanzas que dan el marco perfecto a la ofrenda de los promeseros a San Juan Bautista.

BIBLIOGRAFÍA

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